**ÚRSULA**
Nunca imaginé que la felicidad pudiera sentirse así… tan completa, tan tranquila, tan real. Como si por fin mi alma hubiese encontrado el ritmo correcto para latir.
Hay días en los que me despierto y aún me cuesta creerlo. Miro a mi alrededor —las cortinas blancas ondeando con la brisa, la luz dorada filtrándose por las ventanas, el silencio sereno de una casa sin gritos ni juicios— y me pregunto si de verdad esto es mío. Si no estoy soñando.
A veces, me recuesto sobre el pecho de Kl