Capítulo 6. La librería
Llegamos al hotel y, sin haber revisado mi móvil, me sentía tranquila. Pero al mirarlo, me llevé las manos a la cabeza. Tenía veinte llamadas perdidas de mi madre y treinta de mi marido, además de una avalancha de mensajes. La gran mayoría eran ofensivos.
Dudé por varios segundos antes de abrir los mensajes de Luke, pero la curiosidad pudo más que yo.
“¿Dónde estás?”
“¿Dónde puñetas estás?”
“Emily, te estás pasando. ¿A qué coño estás jugando?”
“Tu madre no para de llamarme.”
“Tienes que cumplir