Capítulo 37. El sobre
Creí que toda la sangre de mi cuerpo me había abandonado, unas náuseas repentinas me sacudieron entera. Salí corriendo al baño ya que no pude contener el café dentro de mi estómago.
Al salir de mi despacho, me encontré con todos mis compañeros observándome. Miré a Rebeca, sin decirle ni una palabra, ella me entendió. En cuestión de segundos, Rebeca mandó a todos a sus puestos de trabajo y a los pocos segundos, ella y yo estábamos las dos solas en mi despacho. Hasta ese momento no había sabido q