Cloe observó a la mesera colocar sus pedidos en la mesa. Estaba reunida con Maurizio en el mismo lugar de siempre, lo había llamado un par de días atrás para pedirle que se reunieran. Desde su último encuentro se habían mantenido en contacto vía teléfono, sus conversaciones con frecuencia eran cortas y seguían la misma dinámica. Se preguntaban cómo estaban y sobre lo que habían hecho, luego se despedían.
—¿Qué es lo querías decirme? —preguntó Maurizio tan pronto quedaron a solas—. Aparte de que