Naia de inmediato llevó la mano a su rostro mostrándose desconcertada ante el golpe que acababa de recibir. No lo había esperado, ni siquiera lo imaginó posible. Pero, tras esa agresión quedó sin palabras.
—Matthew es mío, ¡entiéndelo bien maldit4 tercermundista! —gritó y aquel sonido estridente provocó que Leo despertara y empezara a llorar asustado.
Esto hizo reaccionar a Naia alejando el coche de la mujer e interponiéndose entre ella y su hijo para protegerlo.
—No importa lo que diga, no le