Al salir de la consulta con el Dr. Jeremy Beery, Naia tenía los ojos muy irritados, la punta de la nariz colorada y la voz un poco ronca. Resultaba evidente que había llorado, incluso más de lo que era normal, o eso es lo que pudo deducir Matthew al verla.
—Señorita Ortega su consulta será dentro de una semana —Le informó la secretaría entregándole una hoja.
—Gracias...
— ¿Cómo estás? —indagó Matthew aunque la respuesta fuese tan evidente.
—Bien... supongo.
Una vez más las palabras se fueron de