En ese instante, Wyatt irrumpió en la sala. Apenas había exhalado con alivio tras escapar de las bombas del puente, cuando vio a Dave alcanzando a Bianca y el parpadeo rojo de la cuenta regresiva.
—¡Dave! —gritó Wyatt, pero el temporizador ya había desaparecido.
¡Boom! La explosión desgarró el aire, con tanta fuerza que Wyatt tuvo que alzar los brazos para protegerse.
El humo le quemaba los pulmones, áspero y amargo. El vidrio estalló a su alrededor mientras las llamas rugían hacia el cielo.
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