En ese instante, Wyatt irrumpió en la sala. Apenas había exhalado con alivio tras escapar de las bombas del puente, cuando vio a Dave alcanzando a Bianca y el parpadeo rojo de la cuenta regresiva.
—¡Dave! —gritó Wyatt, pero el temporizador ya había desaparecido.
¡Boom! La explosión desgarró el aire, con tanta fuerza que Wyatt tuvo que alzar los brazos para protegerse.
El humo le quemaba los pulmones, áspero y amargo. El vidrio estalló a su alrededor mientras las llamas rugían hacia el cielo.
Los oídos de Wyatt zumbaban mientras se levantaba a duras penas, esforzándose por ver al frente.
La villa estaba en ruinas. El fuego devoraba el piso superior, convirtiéndolo en un horno ardiente. Todo el lugar había explotado en pedazos. Densas columnas de humo negro se elevaban, borrando el horizonte.
Cerca de allí, Zane permanecía en shock. Su teléfono se le resbaló de las manos y se hizo añicos contra el suelo.
Los guardaespaldas irrumpieron desde todos los lados. Helicópteros retumbaban sobre