Una ráfaga fuerte avanzó, mezclándose con los sollozos de Bianca que resonaban en el aire.
Dave ya había cruzado más de la mitad del puente, sus ojos fijos en ella. Bianca estaba atada a una silla, sacudiendo la cabeza con desesperación.
—Por favor, no te acerques más, te lo ruego… —su voz se quebró de miedo, temblando como nunca antes.
Blake ya no era él mismo, su mente se había hundido en algo salvaje y retorcido.
El pecho de Bianca se apretó con terror. Imaginó una explosión repentina, la sa