Las palabras del oficial trajeron un silencio pesado, que cayó sobre todos como un muro invisible.
Bianca sintió que las últimas hebras de esperanza se rompían dentro de ella. Sabía que las posibilidades de que Blake siguiera con vida eran mínimas, pero enfrentar la verdad era algo completamente distinto.
Si tan solo él se hubiera rendido, si hubiera afrontado sus errores, asumido la responsabilidad… tal vez habría existido otro camino. Un nuevo comienzo.
Pero Blake se había dejado consumir por el odio, cegado por la obsesión. Su vida no estaba destinada a terminar así.
—De verdad se ha ido… —las palabras se escaparon de sus labios, frágiles y cargadas de dolor. Habría preferido verlo tras las rejas antes que reducido a cenizas en el fuego.
—Bianca, fue su decisión —dijo Dave en voz baja. Quiso recordarle que Blake la había amenazado, pero esas palabras se le quedaron atascadas en la garganta.
Al final, todo había sido falso. Las bombas en el puente eran falsas. Una trampa para asusta