Bianca sintió que las fuerzas la abandonaban al oír las palabras del doctor, y Dave la sostuvo enseguida entre sus brazos para reconfortarla.
—Bianc...
Las lágrimas resbalaron por el rostro pálido de Bianca, pero su voz sonó sorprendentemente serena. Entre sollozos, logró preguntar:
—Doctor, ¿puedo verla ahora, por favor?
Al ver la firmeza en su mirada, el doctor decidió no oponerse y asintió con suavidad.
Con el apoyo de Dave, Bianca se levantó de la cama y siguió al doctor hasta la UCI. En un