El soplido suave de Blake se detuvo de golpe. Su agarre se tensó y dejó el tazón sobre la mesa con fuerza.
Sus ojos, cargados de emoción, se fijaron en el rostro pálido de Bianca. Respiró hondo y dijo:
—¿Eso es todo lo que quieres saber? ¿Solo sirvo para darte noticias?
—Blake… —Bianca lo miró sorprendida. Nunca lo había visto tan molesto. No entendía qué lo había alterado tanto.
Recordó cómo Blake los había ayudado a ella y a su madre a escapar. Al darse cuenta de que había olvidado agradec