El rostro de Dave se ensombreció ligeramente. Miró fijamente a Blake, su voz seguía siendo fría.
—¿Y eso qué te importa?
—¡Me importa mucho! —respondió Blake, apretando los puños. Su inseguridad se desvaneció, reemplazada por una determinación firme—. ¡Ella se supone que iba a casarse conmigo!
—¿Qué acabas de decir? —Las cejas de Dave se fruncieron, y su mirada se volvió casi amenazante.
Blake lo enfrentó sin retroceder.
—Quizá no lo sepas, y probablemente Bianca no planeaba decírtelo. Estaba d