El corazón de Blake se hundió al escuchar la noticia. Se sentó junto a la cama de Bianca, sosteniendo su mano fría.
Esperaba que despertara pronto, pero temía la dura realidad que tendría que enfrentar al abrir los ojos.
De pronto, sintió un leve movimiento en su mano.
Miró a Bianca y la vio abrir lentamente los ojos.
—Blake… —dijo a través de la mascarilla de oxígeno, con la voz apenas audible. Blake se inclinó para oírla mejor.
—¿Salvaste a mi madre del incendio?
El pecho de Blake se encogió de tristeza.
Forzó una sonrisa tranquilizadora y dijo:
—No te preocupes. La señora López está a salvo. Los médicos la están atendiendo. Solo concéntrate en recuperarte, ¿sí?
Al escuchar esas palabras, el cuerpo tenso de Bianca se relajó.
Logró esbozar una débil sonrisa y asintió con esfuerzo.
Después, volvió a quedarse dormida, sintiéndose reconfortada.
Blake le acomodó las sábanas y acarició con suavidad su cabello corto.
Abatido por el dolor, escondió el rostro entre las manos.
¿Por qu