De regreso a la mansión, Sheila guardó silencio durante todo el trayecto, sentada en el asiento del copiloto mientras Marco conducía.
Victoria se había quedado dormida en el asiento de atrás.
Habían almorzado en un restaurante al mediodía y de allí habían ido a sentarse a un parque, a disfrutar de la sombra de los árboles. Vicky se había encontrado con su amiguita Rosie y se había pasado la tarde presumiendo a su nuevo papá, el señor bonito.
—Quiero agradecerte lo que hiciste, Shey.— Susurró