—Sí, sono Io, cara. ¿Esperabas la llamada de alguien más?
—No.— susurro entrecortadamente .—es…es solo que he intentado llamarte varias veces y tu celular estaba apagó o fuera del área de cobertura.
—Lo sé. Lo he mantenido apagado porque he estado hasta las cejas en reuniones.
—Comprendo. ¿Cuándo regresas a Miami, hay tanto que...
—Realmente lo lamento, cara. Pero no voy a regresar.
Sheila se paralizó en medio del pasillo, rápidamente se apoyó contra la pared porque sintió que el mundo le