Jamás había imaginado que Lucía recurriría a la opinión pública.
¡De verdad no le importaba quedar en ridículo!
Al mencionar la opinión pública, Rosa se enfureció todavía más.
Durante todos esos años, había construido en Puerto Real una imagen de mujer fuerte y empresaria de éxito.
Y aquella mocosa había conseguido destruirla por completo.
Esa maldita...
¡Rosa quería matarla de inmediato!
Pero ahora no podía hacerlo.
Adrián todavía estaba en manos de Felipe.
Rosa estaba tan irritada que directam