*—Engel:
Intentó calmar sus pensamientos antes de llegar. No quería que Ezra, Callum ni los niños percibieran su mal humor. Así que se detuvo en una tienda de conveniencia. Compró algunos dulces, varios postres para compartir y una paleta helada de fresa que comenzó a comer de inmediato. El azúcar siempre ayudaba un poco.
Sin más contratiempos llegó al complejo residencial donde vivían Dante y Ezra. Los guardias lo reconocieron enseguida y lo dejaron pasar sin problemas. Condujo hasta el área d