CAPÍTULO 80: EL LEGADO QUE EL TIEMPO NO BORRA: CUANDO EL AMOR Y LA VERDAD SE CONVIERTEN EN ETERNIDAD
Han pasado ya cuarenta y siete años completos. Cuarenta y siete años desde aquella noche lluviosa y oscura que quedó grabada para siempre en lo más profundo de sus almas, una fecha que ni el paso de las décadas, ni el sol brillante del Caribe, ni la brisa que recorre cada calle de Santo Domingo podrán jamás borrar: una tormenta que descargó con furia sobre sus cabezas, no solo agua y viento, sino también la traición más cruel, la pérdida más dolorosa y el abandono más desgarrador que hubieran p