CAPÍTULO 71: EL LEGADO DEL ALMA NUNCA SE PIERDE, SOLO CRECE Y BRILLA PARA SIEMPRE
Han pasado ya treinta y ocho años completos desde aquella noche que quedó grabada a fuego imborrable en lo más profundo de sus almas, una noche que ni el tiempo ni el olvido podrán borrar jamás: lluvia torrencial que caía como un manto pesado y frío, viento que aullaba con fuerza entre las calles vacías, una oscuridad tan densa que parecía haber borrado incluso el camino bajo sus pies, y una traición tan ruin, tan inesperada y tan cruel que les partió el alma en mil pedazos que creyeron que jamá