Lucía descubrió que empezar una relación por segunda vez tenía una cantidad absurda de primeras veces. La primera cita. El primer beso. La primera cena en el apartamento de Gabriel. La primera discusión pequeña. La primera llamada que consiguió ponerla nerviosa sin que terminara convirtiéndose en una catástrofe. Todo parecía conocido y nuevo al mismo tiempo. Había días en los que olvidaba por completo que estaban intentando reconstruir algo y simplemente hablaba con él como antes. Luego ocurría