Tadeo y Tania caminaban por la playa tomados de la mano.
Tadeo miró a Tania quien sostenía un poco su vientre. “¿Te gustó la comida?”.
Tania sonrió y asintió. “Estaba deliciosa”.
Tadeo se detuvo al ver que ella masajeaba su vientre. “¿Estás cansada? ¿quieres que volvamos?”.
Tania negó y sonrió. “No, estoy bien, quedémonos un rato más”.
Tadeo asintió y se acercó, acarició su rostro y la besó.
El viento de la noche movía su ropa y cabellos mientras ellos se fundían en un beso cariñoso. Lail