Terminaron de comer en silencio. Verla lamerse los dedos casi lo mata. Pronto Lucía anunció que estaba lista para volver a la cama. Ambos se levantaron y ella se puso la bata, pero ninguno hizo ademán de irse. La tensión sexual crecía y crepitaba entre ellos. Si hubiera sido cualquier otro hombre, en cualquier otra situación, Lucía habría iniciado un beso. Pero el hecho de no entender qué tramaba realmente y el fantasma de Javier del pasado la frenaron. A los chicos les gusta perseguir.
Confund