CAPÍTULO 43. ¡Pídemelo...!
Franco cerró los brazos a su alrededor y la estrechó con fuerza, mientras Victoria abría su boca para él, y el italiano hundía la lengua en ella como si le pudiera besar hasta el alma.
Todo el miedo, toda la ansiedad, toda la desesperación que habían pasado en las últimas dos horas… solo quería que aquello desapareciera. La nariz de Victoria recorrió su garganta y ella y lo sintió estremecerse, tensarse, mientras su respiración se hacía pesada y poderosa en un segundo.
Ni siquiera lo pensó, met