Miré sorprendida a Viane, esa mujer siempre sabía que decir en el momento exacto.
_yo... gracias, Viane. - fueron las únicas palabras que me salieron.
_aaahhh (suspiro), supongo que ella tiene razón. Está bien, haré lo que me dices.- Dijo Emilia.
Después de varios minutos, Emilia estuvo satisfecha o bueno, lo suficiente para que dejara de arreglar mi imagen. En vez de ir yo misma a buscar a Liz, Viane fué hasta donde ella, y la trajo a mi habitación. Le pedí a las otras dos mucamas que no