Evelyn no podía creer lo que estaba viendo.
Aparcado más allá del suave resplandor de las luces de la pista había un jet privado enorme y reluciente. Su cuerpo plateado reflejaba el cielo nocturno como vidrio pulido, con finas líneas doradas trazando su elegante longitud. La escalerilla estaba bajada, cada escalón iluminado con un brillo suave, y un zumbido bajo de los motores vibraba a través del asfalto.
La terminal a su alrededor estaba en silencio, iluminada solo por altas luces de pista qu