El corazón de Evelyn latía con fuerza mientras tartamudeaba: «N-no…»
La intensa mirada de Roman no abandonó su rostro. «Creo que entiendes perfectamente lo que quiero decir con hacer real el embarazo», dijo, con voz baja y peligrosa.
La respiración de Evelyn se entrecortó. «Pensé que esto iba a ser un arreglo de negocios».
Roman soltó una risa baja y divertida que retumbó en su pecho. «Lo es. Pero parece que has olvidado algo importante: necesito un heredero de verdad. Podemos fingir el embaraz