—Fui testigo de una violación.
Silencio total.
—¿Eh? —La voz de Maximiliano salió tras un par de segundos de escuchar esa confesión.
Carla inhaló aire y exhaló, con sus ojos puestos en él, sin embargo, no lo veía, su mente ya no estaba allí, se transportó hacia esa noche en el gimnasio, a ese lugar que no olvidaba, el mismo que visitaba de vez en cuando, aunque no tanto desde que empezó todo el asunto de su padre.
—Tu amigo Peter es un buen investigador, en verdad me gusta nadar y lo hago bien.