Carla no dejó que nadie le abriera la puerta y cuando el gardaespaldas más joven quiso ayudar, Maximiliano le hizo una seña de que no intervinera, que la dejara tranquila.
Ella subió el ascensor sola, Max tuvo que recurrir a otro para llegar al piso. Ella entró sola al apartamento y azotó la puerta uno segundos antes de que él llegara, sin perderse de nada, ni de ruidos ni zapateos, mucho menos del enorme cabreo femenino.
Max entró y cerró la puerta, con muchas ganas de azotarla también, pero s