La música estridente dentro del club Glint se debía, no solo al volumen que el DJ empleaba con los equipos de mezcla y sonidos de última generación, sino además de la increíble algarabía que desataban las curvas de Claudia montada en el escenario, sacudiendo sus caderas por las acrobacias espectaculares, sensuales y divertidas, atrayentes a la vista de cualquiera como la experta bailarina que era.
La noche del Día de Reyes siempre era apoteósica en esa disco, sobre todo en esa sede. Magna, lo