—¿Señor? —B.J se levantó de su asiento al ver salir a su jefe de la recámara principal, la misma donde se hospedaba Carla Davison de Bastidas.
—B.J, Carla ha pedido hacer esto sola, no quiere que nadie la interrumpa y no pude convencerla de lo contrario. Yo me encargaré de esto, tal vez tú puedas vigilar abajo.
—Señor, un grupo de periodistas se ha posado en la entrada del hotel.
—¡Joder!—Suspiró y restregó sus párpados con renovado cansancio—. ¿Qué tienes en mente?
—Salir en la madrugada. Ya n