CAPÍTULO 20 (el día de la boda).
Cuando el señor Bastidas llegó a la mansión, ya que ese día salió a cumplir con algunas obligaciones laborales, según lo que él le comentó, Gladis, la ama de llaves, le informó justo al entrar que la señorita Davis ya se encontraba en la casa arreglándose para la boda, la cual se celebraría en pocas horas.
Max caminó hacia el extremo del patio —dirección este, saliendo desde la casa— donde, encima de un piso de cerámica color ladrillo, la organización contratada instaló, junto a los trabajadore