Sami Ruffo siempre había asumido que Alina era otra heredera que jugaba a estar en el medio del espectáculo, igual que él. Por eso cuando ella lo regañó, le había costado trabajo aceptarlo.
Tenía dos motivos por los que llegó hasta el final de Disidente: el compromiso que hizo con ella, y el no querer que lo siguieran llamando galán sin talento. Pero en el fondo, no la había tomado en serio.
Ahora estaba sentado en la oficina de ella, mirando los archivos apilados sobre su escritorio y el p