ISAIAH
Solo el fuego iluminaba la habitación, su resplandor amarillento proyectaba un tenue reflejo sobre las paredes de piedra. Crepitaba suavemente, rompiendo el silencio que pesaba tanto sobre la pequeña cabaña. El viento afuera agitaba los árboles, trayendo consigo el aroma a pino y tierra húmeda. Dejé que ese olor me calmara, un ancla en un mar de turbulencia que solo yo podía ver.
Las visiones habían sido incesantes durante días. Llevaba días durmiendo poco, comiendo poco, y aun así solo