AZURE
El aire en la guarida palpitaba con una energía ancestral que existía mucho antes de que este mundo conociera la luz. Yo estaba sentado en mi trono, tallado en obsidiana y grabado con runas de poder, mientras mis dedos tamborileaban rítmicamente sobre el reposabrazos. Me recordaba a mí mismo que la paciencia era necesaria para todas las grandes victorias, y la mía sería la más grande de todas.
Cuando Thomas entró en la habitación, su postura era rígida y sumisa. Era leal, sí, pero defectuo