LILITH
El reino mortal era un caos de sentidos: colores demasiado brillantes, olores demasiado acres, voces demasiado estridentes. Y sin embargo, caminaba por él como si hubiera nacido para gobernarlo. Quizá fuera así. El humo envolvía mis túnicas, enroscándose alrededor de mis tobillos como enredaderas vivas. Lo permití. Que me miraran. Que me temieran.
Tenía un solo objetivo.
Serenia.
Mi hija.
Niña tonta y sentimental que había seguido al Rey Serpiente a este mundo, atada por alguna fantasía