ISAIAH
El aroma a incienso aún flotaba en el aire cuando desperté en el silencio iluminado por velas de mi cámara. Las visiones nunca piden permiso: llegan como olas de marea, arrastrándote bajo su peso, como siempre. Esta noche, una había llegado con fuego, dolor y una fría verdad que ya no podía ignorar.
Me incorporé, con la cabeza palpitando mientras los ecos de la visión permanecían en mi mente. Serenia. Ryan. Un beso robado en las sombras. Una habitación de motel empapada de culpa y silenc