ALEXIA
El peso de todo aquello cayó sobre mí en el momento en que entré en mis aposentos. Apenas tuve un respiro, un pensamiento, una oportunidad para desenredar el caos que ocurría a nuestro alrededor. Era como si el mundo hubiera decidido desmoronarse por las costuras y todos nosotros solo intentáramos no caer en el abismo.
Me senté en el borde de la cama, con los dedos presionados contra las sienes. Hailey, Thomas, Isaiah, Jaden, Athena, Flora… demasiadas piezas en movimiento, demasiadas ame