FLORA
Han pasado tres meses desde el nacimiento de los trillizos. Ha habido tanta paz en la manada, pero esta mañana me siento inquieta, cargada por una nube invisible de tristeza, y no sé por qué.
Alexia, que siempre se siente más cómoda estando con Hailey y sus hijos, hoy está de repente muy pegada a mí y, por un momento, me confundo. Justo cuando estamos a punto de salir hacia la casa de Hailey, se aferra con fuerza a mi cuello.
—Mami, no te vayas —dijo, con lágrimas corriendo por sus meji