HAILEY
La sala del consejo olía a política y piedra pulida. Me mantuve firme en la antigua cámara, sintiendo el peso de generaciones de juicio presionando desde los lobos tallados que gruñían en lo alto de las paredes. El aire estaba cargado de acusaciones silenciosas, y los consejeros, ancianos de todo el reino, se sentaban en semicírculo como depredadores esperando abalanzarse.
Mis dedos temblaban a mis costados, incapaces de quedarse quietos. Amenia se agitaba dentro de mí, gruñendo en voz b