AURORA
Había visto mucho en mi vida: banquetes radiantes, batallas épicas e incluso las glorias ocultas del reino Fae, pero nada tan impresionante como la vista que tenía ante mí ahora.
Una ruina. Una ruina completa y absoluta.
El gran castillo, tallado en la cara de la montaña, ahora humeaba en cenizas, sus restos aferrándose a paredes que apenas se mantenían en pie. Una voluta de humo se elevaba en el aire, su acritud mezclándose con la de la piedra quemada y el hechizo. Era ruinosa y hermosa