24. Somos severos, pero no perfectos
—¿Te deportarán un año a Londres?
Katherine se impresiona por lo que acaba de contar John. Las consecuencias de no renovar su visa.
—No puedo permitir que eso ocurra —responde su esposo—. Sería arruinar varios negocios y atrasar demasiados proyectos.
Es normal que un hombre como él, ambicioso y perfeccionista, piense sobre aquello. ¿Acaso puede culparlo? Tiene un imperio de millones y millones bajo su mano.
Katherine parece sonreír ante esto y se apresura en dar una negación.
—No es