23. Gracias otra vez
La voz de Melissa es convincente y puede reventar la dureza de sus palabras el mismo espejo frente a ellas.
Sin embargo Katherine queda quieta en el sitio y consigue una firme postura. No es tiempo de perder su rectitud porque está en juego su sueño. Y John está de por medio de igual manera. Pese a sentirse injuriada por Melissa, que no descansará hasta demostrar que todo es falso, la observa sin ganas y toma su cartera.
—Quiero verte intentándolo.
No dice otra cosa más, porque sus pasos