Cuando bajé no vi a Keydan por ningún lado. Solo estaba Wyatt, a quien se lo veía tenso y silencioso. Casi tuve ganas de salir corriendo, pero Wyatt me gritó antes de que pueda pasar el umbral.
—Ni se te ocurra salir sola.
—¿Perdona? —solté sorprendida y confundida a partes iguales. Casi pude oír a Keydan a través de Wyatt.
—Keydan ya está en el gimnasio, pero me pidió que te acompañe a la cafetería de todos modos —explicó sirviendo una taza de café y dejándola en la barra para mí, eso era algo