Mundo ficciónIniciar sesiónAcabábamos de volver a Nueva York, pues mi padre había insistido en que debía marcharme, seguir con mi vida, aseguraba que siempre podía volver en vacaciones o incluso en navidad. Acepté a regañadientes, ya que una parte de mí sentía que debía quedarse junto a mi progenitor, pero Olivares no dejaba de insistirme en que debía volver al trabajo, así que no me quedaba de otra.
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