Caden había arribado temprano aquella mañana, aprovechando la actividad de Miriam para elegir el atuendo que sería necesario para el baile del duque. A pesar de que él no deseaba asistir a tal celebración, reconoció que había caído como anillo al dedo. El baile del nuevo duque le había dado un instante de descanso al asedio de su esposa.
Caden solicitó a Gilbert que detuviera el carruaje en una esquina, ahí lo esperaba un hombre. Al estacionarse el carruaje, el hombre subió y se sentó frente