—Busquemos el sombrero que les gustó —dijo Vanessa cambiando de tema bruscamente y mirando hacia la calle para ver si encontraba un vendedor de periódicos, pero no fue necesario que saliera a comprarlo, Clara entró como un vendaval llevando un periódico en la mano.
—Angelina, acompáñame —dijo apenas estuvo cerca —Amelia, quédate en la caja —Angelina se inquietó al ver el estado tan alterado de su madre—. Ya en la habitación Clara cerró la puerta.
—Mamá, ¿qué sucede? ¡Me estás asustando!
—¡Esto