Ya a solas Angelina se dejó caer en el mueble y sus lágrimas empezaron a brotar, sus manos temblaban de la impotencia, Clara fue a consolarla mientras Vanesa iba por té de manzanilla.
—¿Qué te dijo ese hombre Angelina?
—Lo que escuchaste mamá…
—Se había tardado mucho en venir, pero que las palabras de ese hombre no se vuelvan indelebles
—Me ofreció dinero —el enfado de Clara fue profundo y sintió el dolor corroerle el alma, la impotencia se apoderó de ella por la humillación de aquel hombre cuy