— ¡Feliz cumpleaños mi princesa! —Exclamó con emoción Clara, llevando con ella un pequeño pastel, para dar una sorpresa a Angelina.
—Gracias, mamá, no te hubieses molestado.
—¿Cómo no hacerlo hija?, tú eres mi muñequita… Me parece mentira que mi niña ya tenga veinte años —Angelina sintió que su mirada se escarchaba y bendijo aquel momento, amaba cuando su madre estaba feliz, aunque en su interior sabía que su felicidad real era porque Caden llevaba días sin ir a hablar con ella, faltando a su p