—¿Te solicita que seas su amante? —Angelina volvió a ruborizarse y a la vez se estremeció.
—¡Jamás aceptaría tal humillación! Aunque he sufrido mucho, me respeto a mí misma. Caden no es tan desalmado como piensas, aunque me engañó y jugo con mis sentimientos, él respetó siempre las reglas, me hacía el cortejo con respeto, me pidió en matrimonio e incluso un anillo costoso de compromiso me colocó en el dedo, anillo que, por cierto, le lancé en la cara a Liza Greenwood. —Michael, mediante las exp