—Listo, ya tu corpiño está ajustado —dijo Vanessa a Angelina.
—¡Me has dejado sin respiración! —exclamó la mujer mientras tomaba bocanadas de aire.
—Esa es la idea, debemos sacrificarnos para tener una apariencia hermosa.
—Nosotras debemos usar corsés y tacones altos para modelar una mejor postura, y cada vez que no los quitamos quedamos con un dolor terrible, y todo para complacer a los hombres que no se merecen ninguna de nuestras lágrimas.
—¡Qué maravilla!, me saliste feminista. Angelina, no